¿Cuáles son las diferencias entre una denuncia, una querella y una demanda?

La denuncia, la querella y la demanda son tres maneras diferentes de comenzar un proceso judicial. La diferencia fundamental entre ellas es que mientras que la demanda se resuelve por la vía mercantil, civil o laboral; las otras dos formas lo hacen siempre por la vía penal.

Aunque en el lenguaje jurídico estos términos se emplean muchas veces como sinónimos, en la práctica no lo son. Aparte de la anterior, existen muchas otras diferencias entre los tres conceptos que desde Alfis Abogados queremos compartir contigo.

La denuncia.

Esta consiste en “comunicar a la autoridad (policía, juez o fiscalía) la existencia de unos hechos que pueden ser constitutivos de delito”. Existen dos maneras de hacerlo: de forma verbal o escrita; ambas ante dicha autoridad que debe dejar constancia de manera detallada del relato del denunciante. Además, para llevar a cabo una denuncia no es condición obligatoria que haya un abogado o un procurador delante.

Por otro lado, se considera que el hecho de denunciar algo es una forma de colaborar con la Administración Pública, teniendo en cuenta que cualquier persona que presencia un delito público está obligada a denunciarlo. De hecho, hay determinados colectivos que, debido a su trabajo, tienen el deber especial de denunciar (como el caso de médicos o psicólogos).

La querella.

A diferencia de la denuncia, la querella debe hacerse ante un juzgado competente mediante escrito. En este se solicita que se abra un procedimiento criminal del cual formará parte quien presenta la querella. Por consiguiente, aquí sí es necesario que un abogado o un procurador intervengan.

Además, una querella siempre debe cumplir con una serie de requisitos. Entre ellos destacan los siguientes: deben venir indicadas las identidades del querellado y querellante, tiene que aparecer de manera detallada la narración de los hechos en un lugar y fecha concretos, todas las diligencias que debe practicar el juzgado y la firma del que presenta la querella.

Todos los ciudadanos españoles pueden iniciar una querella, siempre y cuando los supuestos delitos sean públicos. Esto recibe el nombre de “acción popular”. En el caso de las personas extranjeras, también pueden interponer una querella si sus bienes o su propia persona han sido dañados.

La demanda.

Finalmente, la tercera forma de comenzar un proceso judicial es la demanda. Es también una petición formal y escrita que debe presentarse ante un tribunal. En función del tipo de demanda, será un tribunal civil, laboral o mercantil. En dicha petición debe hacerse la reclamación, siempre a partir de una serie de hechos apoyados en fundamentos jurídicos.

Existe infinidad de tipos de demandas, siendo las más recurrentes las demandas iniciales (como un divorcio) y las demandas reconvencionales (cuando ya exista un procedimiento judicial y que aquel que ha sido demandado quiera realizar su propia demanda; es decir, “demandar al demandante”).

Sabemos que quizá estos términos pueden llevar a bastante confusión. Si es el caso, recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros y nos encargaremos de resolver todas las dudas que hayan podido surgirte. Además, recuerda que ofrecemos cualquier tipo de asistencia jurídica en todos los ámbitos del Derecho en los que estamos especializados.

No hay comentarios

Deja tu comentario

Debes estar registrado para añadir un comentario.