¿Abogado clásico o virtual?

Hace una semana, Contencioso, uno de los blogs más reputados de la blogosfera jurídica hacía una reflexión sobre los dos tipos de abogados que existen en la actualidad: los clásicos y los virtuales. Somos muchos los que hemos tomado nota de sus palabras y hemos podido reflexionar acerca de la existente “brecha digital profesional” que se produce en la profesión de la abogacía.

 Son muchos los estereotipos que se relacionan a los bufetes clásicos. Contencioso hablaba la forma de vestirse, las zonas donde sitúan sus despachos, mobiliario e incluso forma de comunicarse y dirigir su tarea jurídica, haciendo una comparación con los actuales ¨abogados virtuales¨ que están tecnológicamente más avanzados.

 El abogado virtual según Contencioso:

 - Se ubican en grandes edificios de oficinas funcionales o en la periferia.

- Son despachos pequeños y frecuentemente compartidos.

- No se tiene secretario/a e incluso se cuenta con un secretario/a virtual que permite al abogado estar en el foro mientras le atienden a distancia su teléfono.

- Realiza directamente sus propios escritos procesales en el ordenador, los corrige y personalmente los imprime e incluso los grapa y coloca en carpetas.

- El turno de oficio está ahí, y siempre está abierto a ellos pues les aporta experiencia o fondos.

- Lleva un smartphone de última generación, debidamente sincronizado con la tablet y con su cuenta de correo así como sus bases de datos (Google drive o Dropbox, normalmente).

- No vive sin su agenda electrónica, incorporada al smartphone, sin la cual está perdido.

- Su publicidad se efectúa por las amistades y su mayor embajador son sus resultados.

- Cuenta con una página web del despacho o de su condición de abogado, vistosa y atractiva, que expone sus habilidades y foto, junto con teléfonos de contacto.

- Su trabajo es altamente personalizado.

- Su trabajo se centra en consultar bases de datos y bibliográficas con buscadores tecnológicos.

- Acude a cursos y jornadas de formación.

- En su trabajo arriesga hipótesis y estrategias, y no vacila en plantear incidentes ni recursos si hay un mínimo asidero.

- Sus minutas son flexibles, ajustadas caso a caso, y la provisión de fondos queda diferida al desenlace del litigio.

- Trata con el cliente en el despacho, en una cafetería o donde acuerden, con flexibilidad. El tuteo brota naturalmente desde un primer momento.

-Viste de sport, incluso con cierto desaliño, aunque en el foro luce elegante.

- Suelen ser bufetes interdisciplinares. Son capaces de torear cualquier miura jurídico.

- El logotipo del bufete suele ser una iconografía de la justicia (balanza, diosa de la justicia, trazos geométricos, etc).

Siempre es bueno guardar las raíces clásicas, sobre todo en una profesión como la abogacía, pero en la realidad que vivimos es crucial avanzar y actualizarse, así como conocer las nuevas tecnologías y las infinitas oportunidades que ofrece internet.

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